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FRENTE A FRENTE
Aurelio-René de Nicolás



La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que manan los poderes del Estado.

El castellano es la lengua española del Estado.

Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.



lunes, 8 de marzo de 2010

José Ortega y Gasset (Madrid, 1883 - 1955) Filósofo y ensayista español.
Su pensamiento, plasmado en numerosos ensayos, ejerció una gran influencia
en varias generaciones de intelectuales.















Hijo del periodista José Ortega Munilla, hizo sus estudios secundarios en el colegio de Miraflores del Palo (Málaga) y los universitarios en Deusto y Madrid, en cuya universidad se doctoró en Filosofía y Letras con una tesis sobre Los terrores del año mil (1904), subtitulada Crítica de una leyenda. Entre 1905 y 1908 completó sus estudios en Leipzig, Berlín y Marburgo, donde asistió a los cursos del neokantiano Hermann Cohen.

Fue catedrático de Metafísica (su titular anterior había sido Nicolás Salmerón) de la Universidad de Madrid entre 1910 y 1936. En 1916 fue designado académico de la de Ciencias Morales y Políticas. Fundó la Revista de Occidente (1923-1936), la publicación intelectual más abierta al pensamiento europeo de nuestro siglo. Aneja a ella ha funcionado una editorial que, así como su salón de tertulias, ha representado la más selecta modernidad intelectual de su época.

Elegido diputado al proclamarse la república, fundó con Marañón y Pérez de Ayala la Agrupación al Servicio de la República. A partir de 1936 vivió en Francia, Holanda, Argentina y Portugal. Regresó a España en 1945 y residió (salvo viajes al extranjero, especialmente a Alemania) en Madrid. En 1948 fundó con su discípulo, el prestigioso Julián Marías, el Instituto de Humanidades.

Ortega ocupó un lugar de privilegio en la historia del pensamiento español de las décadas centrales del siglo XX. Maestro de varias promociones de jóvenes intelectuales, no sólo fue un brillante divulgador de ideas sino que elaboró un discurso filosófico de notable originalidad.

Gran parte de su actividad se canalizó a través del periodismo, un mundo que conocía por motivos familiares y se adecuaba perfectamente a la esencia de sus tesis y a sus propósitos de animar la vida cultural del país. Además de colaborar en una extensa nómina de publicaciones, fundó el diario El Sol (1917), la revista España (1915) y la Revista de Occidente (1923).

En sus artículos y ensayos trató temas muy variados y siempre incardinados en la actualidad de su época, tanto de filosofía y política como de arte y literatura. Su obra no constituye una doctrina sistematizada sino un programa abierto del que son buena muestra los ocho volúmenes de El espectador (1916-1935), donde vertió agudos comentarios sobre los asuntos más heterogéneos.

No obstante, como denominador común de su pensamiento puede señalarse el perspectivismo, según el cual las distintas concepciones del mundo dependen del punto de vista y las circunstancias de los individuos, y la razón vital, intento de superación de la razón pura y la razón práctica de idealistas y racionalistas. Para Ortega, la verdad surge de la yuxtaposición de visiones parciales, en la que es fundamental el constante diálogo entre el hombre y la vida que se manifiesta a su alrededor, especialmente en el universo de las artes.

Los Reyes Católicos: La unidad dinástica


En 1469 tuvo lugar el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Ambos pertenecían a las familias reinantes en Castilla y Aragón donde reinaban diferentes ramas de la dinastía Trastámara.

Tras morir Enrique IV estalló la guerra civil en Castilla. La hermana, Isabel de Castilla, que contaba con el apoyo de Aragón, y la presunta hija, Juana "la Beltraneja", apoyada por Portugal, se enfrentaron en un conflicto que culminó con la batalla de Toro en 1476 y la paz de Alcaçovas con Portugal en 1479. Isabel I era reconocida como reina de Castilla.

Ese mismo año de 1479, Fernando I era coronado rey de Aragón. Culminaba la unión dinástica entre los dos reinos más poderosos de la península. Los nuevos reyes se aprestaron a conseguir la unión peninsular bajo su corona.

En enero de 1492 culminó la conquista del reino nazarí de Granada. Acababa así la Reconquista y la presencia musulmana en la península.

Con Portugal, los ya conocidos como Reyes Católicos
, intentaron infructuosamente la unión matrimonial.

Finalmente, tras morir Isabel, Fernando el Católico conquistó Navarra en 1512. En 1515 se declaró la unidad de Navarra a Castilla.

Anteriormente, con la firma del tratado de Barcelona en 1493, Aragón había recuperado de Francia los territorios ultrapirenaicos del Rosellón y la Cerdaña, y, Castilla había concluido en 1496 la conquista de Canarias.

Había concluido el proceso de unificación de España
. La unión era, sin embargo, una unión dinástica. Bajo los mismos monarcas, los distintos reinos siguieron manteniendo diferentes leyes e instituciones.


LA PROFECÍA DE MAGALLANES


El mar estaba inquieto, el cielo oscuro por nubes cenicientas apagado, con fulgor inseguro, empezaba a asomarse la alborada; cerrando los Confines de Occidente, brotaban de las sombras lentamente las titánicas cumbres de los Andes, y en toda su hosquedad Naturaleza mostraba la magnífica fiereza con que sabe vestir los hechos grandes.

Y entre esa majestad, sobre las olas que el continuo vaivén tornaba pálidas las cuatro carabelas españolas se alzaban atrevidas y gallardas; sobre la inmensa superficie solas, las quillas en el mar, la enseña al viento lanzaban en su arrojo un desafío al oscuro nublado, al mar bravío, al ígneo rayo y al ciclón violento.

¡Jamás ante el poder de un elemento temblaba aquella Raza de titanes! Hasta el mar cuando fiero se alborota humilla su poder ante una flota como aquella de Hernando Magallanes.

El era su Almirante. Sobre el puente de la nave izadora de la enseña iba el bravo marino, alta la frente, la mirada aguileña escrutando orgullosa el Occidente: es que allá, separados los pilares que forman la gigante cordillera, dejaban paso abierto hacia otros mares, es que la audaz quimera que en su mente genial alentó un día ante la faz de la Creación entera proclamando su gloria se cumplía...

Magallanes habló; sus ojos de ave brillaban encendidos de entusiasmo, los bravos marineros de la nave le escuchaban hablar, mudos de pasmo,y aun las nubes que en lo alto se cernían, y hasta el agua sin fin del mar Atlan te absortas parecían escuchando la voz del Almirante.

–¡Ya es hora! –dijo–. ¡Un mundo nos espera tras del que hoy se divide a nuestro paso ¡Sigamos nuestra ruta aventurera por los mares ignotos al ocaso !Es infinito el mar, la vida corta, nuestro poder, pequeño, ¡Pero no os arredréis! ¿Qué nos importa que se acabe la vida en el empeño? ¡No importa que muramos! Las estelas que dejan nuestras raudas carabelas jamás han de borrarse; por su traza vendrán para buscar nuevos caminos otros bravos marinos de nuestra Religión y nuestra Raza; de España y Portugal, la raza ibera cuyos hijos, unidos como hermanos, a la sombra van hoy de una bandera; portugueses e hispanos, bogamos juntos tras la misma suerte...

Españoles, ¡Quién sabe si algún día se unirá vuestra Patria con la mía en un lazo de amor eterno y fuerte!
Calló; todos callaban de solemne estupor sobrecogidos; los bravos corazones palpitaban con rápidos latidos, y tendiendo los brazos a Occidente, por donde un nuevo mundo aparecía, el marino vidente acabó la asombrosa profecía: – Esas costas y esas otras cordilleras también serán iberas cuando naves de Iberia con sus quillas surquen aquel
Estrecho que allí asoma; desde las dos orillas les darán para bienes en su idioma...

¿Qué importa nuestra muerte si con ella ayudamos al logro de este sueño? Si la muerte es tan bella, ¿Qué importa sucumbir en el empeño? ¡Adelante, hijos míos! –gritó transfigurado, el Almirante–.Y los cuatro navíos temblaron a las voces de: ¡Adelante!..

Hincháronse las velas; en el mástil derecho la enseña tremoló, las carabelas embocaron audaces el Estrecho...Y entonces, estallando de repente la fiera tempestad que amenazaba, rugió por los espacios imponente cual monstruo colosal que se destraba; aullaba el huracán, el mar bramaba alzándose feroz en ronco estruendo y la Creación entera parecía que presa de pavor se estremecía ante el empuje del ciclón tremendo.

¡Era un himno triunfal que nubes y olas con su música fiera cantaban a las naves españolas,embajadoras de la Raza Ibera!

Inquisición y confianza

La Inquisición española es una de las instituciones más controvertidas de la historia y con mayor influencia en el pensamiento. Surgida en el mediodía francés en el siglo XIII, se implantó en Castilla en 1478. Aunque desapareció oficialmente en el siglo XIX, todavía queda mucha investigación para conocer la mentalidad y los parámetros que la pusieron en marcha y la sostuvieron durante tantos siglos.
Que nadie deba ser juzgado por sus ideas forma parte de la civilización de la confianza que todos los que buscamos la verdad estamos obligados a construir. Pero esa confianza sólo es posible cuando se aprende a convivir respetando las opiniones de los demás. En este libro se ofrecen las claves históricas, la mentalidad que produjo esa institución y las causas que llevaron a su desaparición. Entender esas razones es fundamental para erradicar la mentalidad inquisitorial, una secuela de la Inquisición que anida actualmente en el corazón de hombres y mujeres de diversas maneras de pensar.


José Carlos Martín de la Hoz. Licenciado en Ciencias Geológicas por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Teología (Especialidad de Teología Histórica e Historia de la Teología) por la Universidad de Navarra. Investigador del Instituto de Historia de la Iglesia de la Universidad de Navarra. Fundador de las Academias de Historia Eclesiástica de Sevilla y Valencia, de las que ha sido Secretario General. Forma parte del Instituto para el estudio de la Escuela de Salamanca. Entre sus publicaciones destacan: La Iglesia en América: Siglos XVI-XX (Madrid, 1992), La violencia y el hecho religioso (Córdoba, 1995), la edición crítica de las Relecciones Escriturísticas inéditas de Domingo de Soto (Salamanca 2005), Causas de Canonización y milagros (Bilbao 2009) y la Historia de la Iglesia en España (Madrid 2009). También es autor de diversos trabajos de divulgación sobre cuestiones controvertidas de Historia de la Iglesia: como la obra en tres volúmenes, Enigmas de la Iglesia (Córdoba, 1996 y 1997, Valencia 1998). Coordina el grupo de investigación Confianza y hecho religioso, sobre el problema teológico de la Inquisición, acerca de lo que ha publicado diversos trabajos en revistas especializadas.
Obsevación: Os recomiendo la lectura de este libro que podeís comprar: http://www.homolegens.com/catalogo